Tradición, origen y excelencia en cada botella. M&F Wine Exports "From Vineyards to the World"
La historia del vino está profundamente ligada al desarrollo de la humanidad, la agricultura y la cultura. La evidencia científica reciente indica que los primeros eventos de domesticación de la vid ocurrieron hace unos 11 000 años en Asia occidental, principalmente en el Cáucaso y el sudeste asiático, a partir de variedades de Vitis vinifera. Los restos arqueológicos más antiguos relacionados con vino fermentado también se han encontrado en estas regiones.
La vid se adaptó fácilmente a diferentes climas y suelos, lo que facilitó su expansión por Europa y otras partes del mundo. Su cultivo evolucionó desde una planta silvestre hasta una variedad cultivada por selección humana, probablemente ligada al paso del nomadismo a una vida sedentaria.
Desde los primeros tiempos, diversas culturas intentaron atribuirse el origen de la vinificación, a menudo asociándolo a héroes o divinidades. El vino aparece cargado de simbolismo en muchas tradiciones, por ejemplo en la Biblia, donde Noé planta viñas tras el Diluvio, y en textos antiguos como el poema de Gilgamesh.




Durante la Edad Media, los monasterios cristianos jugaron un papel clave en mantener y mejorar la viticultura en Europa, ya que el vino era necesario para la liturgia y la misa, y las abadías a menudo tenían viñedos productivos.
Con los siglos, el vino siguió expandiéndose fuera del Viejo Mundo hacia territorios como Australia, Sudáfrica y, tras la colonización europea, el Nuevo Mundo (América).

En la Época moderna, las técnicas de producción se perfeccionaron, y aparecieron innovaciones como el uso de botellas de vidrio y corcho. La viticultura y el comercio del vino se globalizaron, adaptándose a nuevas regiones y climas. Hoy en día, la uva es una de las frutas más recolectadas del mundo y cerca del 70 % de su producción global se destina a vino.